
Definir los objetivos y definir los resultados clave es sólo el principio de la gestión de objetivos, hay dos preguntas básicas a la hora de determinar sus OKR:
- ¿Adónde voy?
- ¿Cómo llegaré hasta allí?
Empresas que utilizan gestión OKR saben exactamente adónde quieren ir, cómo tienen que llegar y cómo medirán cada etapa del proceso. Y las empresas que tienen objetivos mal alineados fracasan incluso antes de empezar.
Una de las principales razones es que no determinan qué objetivos y resultados clave deben alcanzarse.
La transformación cultural que supone implantar procesos de gestión requiere planificación, tiempo y compromiso, pero una vez aplicados, los beneficios permiten a los equipos contribuir directamente a los objetivos de la organización, al tiempo que contribuyen a sus propios objetivos, lo que supone una transformación para todos los implicados.
Para algunas personas, los OKR empiezan y terminan con la creación de una lista de tareas u objetivos creados a nivel directivo, que se transmiten en cascada al nivel operativo. Sigue habiendo mucha confusión al pensar que la gestión de los OKR es una forma de crear listas de tareas pendientes o un vago conjunto de objetivos ambiciosos. La ejecución no consiste en marcar cada actividad, sino en generar un impacto real a través de resultados medibles.
Crear una cultura transformadora
Los OKR son inspiradores, cuando se aplican en todo su potencial permiten a los equipos contribuir directamente a los objetivos de la organización, pero al mismo tiempo establecen una amplia alineación, responsabilidad, autonomía, enfoque y transparencia. La transformación de la cultura corporativa debe basarse en el verdadero deseo de la dirección de implantar la metodología OKR. A partir del comportamiento de los directivos, será posible que el equipo se implique, se entusiasme con la nueva metodología y crea que cada proceso merecerá la pena.
Es importante asegurarse de que la empresa identifique los valores fundamentales que impulsarán un mayor enfoque y propósito, facilitando al mismo tiempo una cultura empresarial saludable. La cultura de transformación debe hablar de colaboración, transparencia y autonomía de las personas y los equipos. En resumen, los valores deben incorporar siempre elementos de la cultura y el entorno corporativos, proporcionando un entorno para adoptar y gestionar los OKR.
Analizar el nivel de madurez de sus OKR
El proceso de medición, ajuste, repetición y perfeccionamiento de los OKR es más maduro y puede dividirse en cinco niveles: OKR CuriosoOKR Aware, OKR Champion, OKR Excellence y OKR Master. Las empresas que gestionan OKRs saben que una cultura de colaboración, transparencia y autonomía hace que los equipos sean ágiles, innoven más rápido, consigan más en menos tiempo y con menos recursos.
La mayoría de las empresas se centran en lograr la alineación entre el rendimiento de los empleados y la estrategia empresarial. Para que sea más fácil comprender en qué nivel de la metodología se encuentra su empresa, hemos enumerado cada etapa, compruébelo:
Curioso OKREn este nivel, la dirección dispone de un proceso para gestionar tareas o establecer objetivos a nivel empresarial y/o individual. Este tipo de proceso está familiarizado con la metodología OKR, pero tiene poca o ninguna experiencia en la implementación de los procesos. Las empresas en esta fase no tienen nada formalizado ni estructurado, establecen objetivos en función de determinados periodos y controlan sus indicadores con unos pocos empleados o no lo hacen en absoluto;
Consciente de los OKR: En esta fase, la dirección se ha comprometido a probar los OKR durante un tiempo, ha iniciado un proceso de recopilación de indicadores, pero los OKR se han definido a un solo nivel y pueden compartirse más ampliamente. Cada objetivo tiene su propio resultado clave medible, pero no puede medirse a nivel individual. A partir de esta experiencia, los líderes celebran pocas reuniones para supervisar y debatir los avances y no hay alineación entre los equipos;
Campeón de OKR: Los líderes en esta etapa han estado utilizando OKRs durante más de un trimestre y utilizan hojas de cálculo para supervisar los indicadores clave. Cada objetivo se distribuye a más de un nivel y se comparte ampliamente entre los equipos, y cada objetivo tiene resultados clave individuales y mensurables. Mediante el seguimiento de los OKR, los directivos se reúnen unas cuantas veces al mes para comprobar los avances, compartir opiniones y aprender. A este nivel, los objetivos del equipo se alinean con los objetivos de la empresa, pero de forma más amplia. Cada resultado alcanzado se analiza al final de un ciclo (trimestre, por ejemplo).
OKR Excelencia: En este nivel, la empresa utiliza un sistema de gestión para controlar sus indicadores. Los equipos priorizan las actividades OKR y cada meta se divide en más de dos objetivos, con resultados clave medibles e individuales. Cada quince días se celebran reuniones de alineación, en las que se debaten los puntos de mejora, las dificultades y se supervisan los avances. Gracias a un seguimiento más estrecho, los directivos pueden compartir sus opiniones e indicar a cada equipo que actualice sus objetivos basándose en un modelo de puntuación antes de la reunión trimestral de revisión.
OKR Master: La empresa se alinea permitiendo responsabilidad y autonomía a cada persona, las prioridades están conectadas con las actividades individuales y el propósito del negocio. Al utilizar el sistema de gestión para supervisar cada OKR, las fuentes de datos permiten un análisis objetivo del rendimiento de cada persona. La dirección y los equipos pueden entender si un objetivo se ha alcanzado o no, porque los directivos utilizan informes y reuniones 1:1 para discutir cada resultado. En este nivel la dirección tiene una visión completa del progreso de la empresa, los OKR son compartidos por todos, por lo que cada persona sabe exactamente cómo progresa cada indicador. En este nivel, una persona del equipo se define como OKR Master o OKR Champion, es decir, un especialista en la metodología que apoya la implantación y ayuda a los directivos y empleados con el soporte práctico del proceso.
Diagnostique su empresa
Al adoptar la metodología OKR, es posible tener una mejor alineación en toda la empresa, lograr un crecimiento más rápido y saludable, y contar con equipos comprometidos. La transparencia en el proceso y el calendario de revisiones, actualizaciones y planificación pueden ser flexibles, ya que la gestión de procesos está arraigada en la cultura de la empresa, pero para que sea más fácil comprender en qué fase se encuentra la empresa, la herramienta de Improvefy Improvefy ha desarrollado un diagnóstico para que los líderes puedan identificar fácilmente cómo optimizar el recorrido del OKR.
El diagnóstico es una evaluación sencilla que nos ayuda a saber en qué nivel de madurez de implementación de OKR se encuentra la empresa. Realizar este diagnóstico inicial le ayudará a entender cómo avanzar para alcanzar el nivel de Campeón OKR. Cada vez más, las empresas buscan la mejor manera de entender su rendimiento y ejecución, por eso creemos que el Diagnóstico de Madurez de la Gestión OKR será importante para que cada etapa sea más visible para la dirección.




